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ENTREVISTA. Llanos Horna: “Soy un periodista subversivo”

“El periodista debe ser el cultor del derecho humanitario y debe estar en defensa de los valores y la dignidad humana, siempre al servicio de la comunidad.”

“El periodista debe ser el cultor del derecho humanitario y debe estar en defensa de los valores y la dignidad humana, siempre al servicio de la comunidad.”

Sí, es subversivo pero no un terrorista. Subversivo es aquel estado que le permite a uno estar en desacuerdo con lo incorrecto, cuando veo una injusticia me convierto en subversivo.

Segundo Llanos Horna nació en Chuquizondo, en la provincia de Otuzco el 10 de diciembre de 1936. Tengo 77 años, son muchos ¿no?  En los primeros tres años del colegio, vivió en el Fundo La Merced, hoy urbanización del mismo nombre, el cual era de propiedad de su padre.

Su vocación nació junto con él, pero fue descubierta por un profesor ‘bendito’: Otoniel Centurión Vallejo. Él  se dio cuenta que a mí me gustaba leer y escribir, por eso me nombró director del periódico mural de mi colegio. Aquel colegio al que se refiere fue el Centro Escolar 245 Carlos Uceda ubicado en ese entonces en la primera cuadra del jirón Pizarro. Allí estudio hasta el tercer grado del nivel primario, el cual terminó en el colegio Seminario San Carlos y San Marcelo donde además, realizó sus estudios secundarios. Nadie fue ajeno a su talento, por ello el diario La Industria lo llamó para pertenecer a las filas de sus redactores apenas él terminó la secundaria. Mi vocación hacía que visitara el local del diario, pasaba siempre por allí cuando iba al colegio. Luego, vino la universidad.  Allá, por los años en que la Universidad Nacional de Trujillo en que su colosal estructura se reducía a las paredes su actual local central,  Llanos Horna dirigía a  ‘La Cotorra’, donde además de contar con ‘humor’ las incidencias de la vida universitaria, se escribía sobre temas filosóficos y jurídicos.

En estos tiempos, en que los ‘universitarios’ se lamentan del estrés que les produce la rigurosidad de los estudios, Segundo relata cómo logró sobrellevar  tres carreras al mismo tiempo. Estudie en la Facultad de Pedagogía la especialidad de Lengua y Literatura además de derecho. Me enteré que en la Universidad Nacional de San Marcos había una Escuela de Periodismo a la que no había necesidad de asistir, solo iba a dar exámenes. Y por si aquello fuera poco, distribuía, su ya de por sí repartido tiempo, entre la redacción del diario La Industria y La Prensa, allá, en 1958. Pasó por todos los puestos, habidos y por haber, hasta lograr la dirección de ambos diarios. Llanos Horna nunca ha dejado de escribir. Desde aquel día de su ‘descubrimiento’ no se ha detenido en su labor periodística. Su trayectoria le ha brindado el merecido lujo de ser un buen periodista desde su casa.  ‘Intervalo’ es un espacio en el diario La República, en donde todos los miércoles redacta una columna. Él, además tiene un nombre que se escapa de los límites liberteños. Hasta hace poquito enviaba la columna ‘Hora 25’  al diario El Heraldo News en la ciudad de Dalas en Texas.

 Siempre está informado. Está de pie a las 5 de la mañana, revisa su correspondencia ‘electrónica’, se pone al día de las publicaciones y luego ve las noticias por televisión. Lee, escribe, revisa sus libros inéditos y vuelve a escribir. Su creación intelectual oscila entre los 40 libros, 31 de ellos publicados. Ha  tenido el ganado privilegio de ser un periodista a quien tres universidades, una de ellas internacional, y la Municipalidad Provincial de Trujillo le piden ‘permiso’ para publicar sus libros. Todos mis libros son especiales, pero el que más satisfacción me ha dado es ‘Periodismo Pedagógico’, ya ha salido en tres ediciones y la gente aún lo pide.

A él, al igual que a García Márquez, el periodismo le permitió conocer e investigar las historias, y la literatura le permitió producirlas. En el gobierno de Morales Bermúdez, él y un grupo de periodistas del diario La Industria, fueron apresados, secuestrados,  llevados a Lima y maltratados  a causa de la defensa de su libertad de expresión. Aquella vivencia fue compaginada en el cuento ‘Volverán cosechando los heros’, el cual ganó el  segundo puesto en un concurso internacional de cuento.

Coincidió con ‘Gabo’ en tres oportunidades. La primera vez fue en 1984 en el Congreso Mundial  de la Colegiatura Periodística, representando al Colegio de Periodistas del Perú, cuando el ejercía en ese momento el decanato del Colegio de Periodistas de la Libertad. En aquel evento internacional se creó la Comisión Libertad de Prensa en donde fue propuesto para presidirla. Sin embargo, agradeció con humildad el gesto de quien lo propuso para el puesto para luego reconocer que la eminencia  era García Márquez y por ello merecía obtener la presidencia. Yo dije que ni yo votaría por mí porque mi voto sería para García Márquez. Y así se hizo, sin embargo él fue elegido, sin votación,  para ser el secretario. La segunda vez fue un domingo en Cuba, en el local de redacción del diario ‘Juventud Rebelde’ a donde fue en busca la edición dominical puesto que solo ese día ‘Gabo’  escribía una columna. Y allí lo encontró. Y la tercera y última vez fue en Caracas en la sede de la Federación Latinoamericana de Periodistas.

Los tres requisitos, según Llanos Horna, para ser aspirante a esta apasionante profesión son: vocación, manejo  oral y escrito del idioma y el conocimiento de la cultura base. Es casi obsesiva   la manera con la que hace énfasis en el segundo requisito.  El periodista es como un maestro. Él tiene un aula sin paredes con sus alumnos repartidos en todo el ámbito de alcance del medio de comunicación. Cuando un periodista expresa mal el idioma en la radio está siendo un mal profesor. Yo siento vergüenza ajena cuando veo en la televisión a los que se dicen llamar periodistas dar ‘contrasuelazos’ a nuestro idioma. El periodista que no conoce la palabra está muerto.

Lamenta, entre otras cosas, la deformación de los medios de comunicación. Pasaron, según él (y según todos), de ser medios informativos para perseguir fines comerciales. Promoviendo los escándalos busca atraer la publicidad. Los fines del periodismo son informar, educar y entretener; pero ahora solo se han dedicado a entretener. Claro, existen excepciones, y él rescata del montón al chiquito, pero cultivado César Hildebrant. El periodista puede levantar y sepultar a alguien.

 Llanos Horna culpa a la universidad de la situación actual del periodismo, quien según él no les dicen el verdadero fin social de la profesión. Los alumnos estudian ciencias de la comunicación pensando en la luminosidad del reconocimiento y la televisión y como una manera de enriquecerse. Además, la responsabiliza del desempleo que sufren muchos de los egresados trujillanos, puesto que afirma en que la universidad está formando periodistas con mucha teoría y poca práctica. A un medio no le interesan los genios, ellos quieren personas que sepan hacer periodismo.  A aquellos quienes practican ‘computación periodística’ no los contratarán según él, puesto que  la computadora es solo una máquina de escribir. Solo el buen periodista logra hacer lo importante en interesante.

 Una respuesta inteligente: el periodista debe tener una convicción ideológica, pero no partidaria; y si la tiene, puede identificarse partidariamente pero no debe utilizar al periodismo como medio para beneficiar a su partido. Para esta afirmación, utiliza solo como ejemplo su impensada pertenencia al partido aprista,  es uno de los pecados que no piensa cometer, sostiene entre risas.

 Con un ‘a pesar de por medio’, Segundo Llanos Horna es feliz. Por encima de las bolsas oculares de quien ha leído mucho y  dormido poco, tiene los ojos 3 veces operado. Ha sufrido alrededor de 10 operaciones de alto riesgo. Fue llevado a Cuba para tratarse un derrame cerebral, allá por los tiempos que coincidió con ‘Gabo’ por segunda vez. Como secuela de aquello, tiene el brazo izquierdo inmovilizado. Le cortaron 2 terceras partes del estómago  producto de las úlceras.  En el 2001, cuando ejercía la presidencia de la Federación de Periodistas del Perú,  le extrajeron el maxilar a causa de cáncer al paladar.

A Llanos Horna le ha costado mucho el peso que ahora tiene su nombre que ni el peso de los años le puede arrebatar el orgullo de ostentarlo, con humildad como es su estilo

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Esta entrada fue publicada en 26 febrero, 2015 por en TRUJILLO y etiquetada con , , .
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